CUIDADO DEL CALZADO / SHOE CARE

Desde la invención del calzado y su masificación, surgió también la necesidad natural de poder limpiarlos, mantenerlos secos y libres de suciedad tanto por un tema de imagen y funcionalidad como también, y no menos importante, para extender su vida útil.
En los inicios se utilizaron productos de acceso doméstico tales como grasas animales (equina o bovina), ceras y aceites vegetales (carnauba o maravilla) ayudaban a cuidar el calzado. Con estas aplicaciones se fueron agregando y combinando algunos solventes
derivados del petróleo, tales como el hexano o la parafina, que permitían una mayor penetración en el cuero, pero son tóxicos.
Lo ideal es contar con productos adecuados para mantener nuestro calzado cremas que nutran el cuero, lo mantengan libre de bacterias y hongos, impermeabilicen y agreguen brillo.
Utilizar las herramientas correctas también es importante, escobillas con crin de caballo son lo mejor para limpiar y sacar brillo pues no rayan el cuero, cepillos con diseño especial para aplicar de manera uniforme y alcanzar áreas de difícil acceso como el cerco del zapato, paños y gamuzas complementan lo anterior.
El proceso de lustrado es, en esencia empírico, está basado en la experiencia y la observación, este conocimiento se ha traspasado de generación en generación con el objetivo de ayudarnos en mantener y preparar nuestro calzado para el día a día o para eventos importantes. Cuando lustras tus zapatos te conectas con esas costumbres heredadas, con un tiempo y espacio distinto, te das tiempo para un rito.
Contamos con todos los productos necesarios para el cuidado óptimo de tus zapatos, a continuación, te indicamos el proceso de lustrado que sugerimos:

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